Inspecciones y toxiinfecciones alimentarias en Cataluña

Toxiinfecciones alimentarias en aumento. Establecimientos alimentarios que nadie los inspecciona. Restaurantes, carnicerías, pastelerías, mercadillos ambulantes y el resto de locales de alimentación en Catalunya abren sus puertas cada día, sabiendo que nunca recibirán la visita de un inspector de sanidad.

La realidad en muchos municipios de Catalunya es así. Sin control de ningún tipo. A la voluntad de los propietarios y empleados de los establecimientos de alimentación. No sabemos si los trabajadores tienen formación en seguridad alimentaria. Tampoco sabemos si conocen los riesgos y peligros de trabajar con alérgenos, gluten, lactosa, sulfitos.

Ya se pueden aprobar normas que obliguen a advertir a los consumidores de riesgos de anisakis en pescados que se consumen sin cocinar. Como el Real Decreto aprobado en diciembre de 2023 que insta a los comercios a informar que las frutas (melones, sandías y piñas) que se venden cortadas se conserven en refrigeración. Si después nadie se encarga de vigilar el cumplimiento de aquello que se aprueba, no tiene mucho sentido.

Los que cumplan con la legislación, en principio, están en desventaja con los que no la cumplen, ya que los cumplidores tendrán mayores costes de seguridad alimentaria respecto a los no cumplidores. Los locales que reciben inspecciones pagan tasas por las visitas de inspección. Los locales de los municipios donde los alcaldes y alcaldesas deciden no inspeccionar, se ahorrarán estas tasas de inspección.

Nivel de riesgo en Cataluña

 Todos los consumidores de Catalunya asumen un riesgo alto, si consumen en aquellos municipios en que no hay inspecciones sanitarias.

¿Quién conoce este riesgo?

En el mes de abril en el artículo Inspecciones de sanidad en Catalunya. La cruda realidad, ya se exponían datos sobre la falta de inspecciones en Catalunya. 

En enero de 2024, Helena Culleré del Diario Segre publicaba esta noticia:

 Los municipios de Lleida, sin inspecciones de Salud a establecimientos que sirven comida. La Conselleria dejó de hacer controles rutinarios a restaurantes antes de la pandemia.

La práctica totalidad de municipios de Lleida se han quedado sin inspecciones sanitarias periódicas a establecimientos que sirven comida como bares, restaurantes, tiendas o supermercados. La causa es que la Agencia de Salud, que asumía este servicio por la falta de recursos de los ayuntamientos, no ha renovado el convenio desde antes de la pandemia.

Intoxicaciones alimentarias en Catalunya

 

El número de intoxicaciones alimentarias estan aumentando exponencialmente.

Aumenta la tasa de incidencia de brotes de toxiinfecciones por 100.000 habitantes, llegando en el 2023 a 1,89 brotes por 100.000 habitantes.

El número total de brotes de intoxicación también va al alza. En el 2023 hubo 117 brotes y 1.865 personas afectadas. Más de la mitad de los brotes ocurrieron en el sector de la restauración, con 622 afectados, de los cuales 29 personas requirieron ingreso hospitalario.

En la imagen siguiente se muestra el número de toxiinfecciones alimentarias ocurridas en Cataluña en el periodo 2019 – 2023.

 

Número de brotes de intoxicación alimentaria en Cataluña 2019 2023
Fuente: Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya

En la imagen siguiente se observa el incremento en el número de personas afectadas por toxiinfecciones alimentarias en Cataluña en el periodo entre 2019 y 2023.

Número de casos afectados de toxiinfección alimentaria en Cataluña 2019 2023
Fuente: Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya

Aumentan las toxiinfecciones alimentarias y no hay inspecciones. Esta es la realidad.

La encuesta Ómnibus de la Generalitat de Catalunya, realizada entre el 17 de junio y el 2 de septiembre de 2024, muestra que el 29 % de las personas encuestadas han sufrido una intoxicación alimentaria en los últimos 12 meses. De éstas, el 34 % han necesitado atención sanitaria como consecuencia de esta intoxicación. El 38 % de las personas que han sufrido una intoxicación alimentaria responden que comieron el alimento que le causó la intoxicación en un bar o restaurante.

¿Por qué hay que realizar inspecciones?

 

Por diferentes motivos. El primero es para verificar que los establecimientos alimentarios cumplen con los requisitos que les obliga la normativa y así proteger la salud de las personas consumidoras.

Las personas con alergias, al gluten, a la proteína de la leche, a sulfitos… tienen derecho a consumir productos seguros y la administración ha de velar para que los locales donde sirven alimentos trabajen de manera segura y no causen afectaciones en la salud de los consumidores.

El verano pasado murió una niña de 10 años en Asturias después de consumir un alimento que contenía leche. La niña era alérgica a la proteína de la leche.

En el mes de marzo de 2023, una menor de 17 años moría en Ciudad Real tras consumir un café con unas amigas. Era alérgica a la proteína de la leche.

Para evitar casos como estos, es fundamental que los trabajadores del sector alimentario estén correctamente formados. Si no hay inspecciones, no lo podemos saber.

Un segundo motivo por el que es obligatorio que las administraciones inspeccionen los establecimientos alimentarios es porque España forma parte de la Unión Europea, y la legislación alimentaria europea obliga a los Estados Miembros a realizar controles e inspecciones a todos los locales donde se manipulan alimentos. Todos los establecimientos han de estar inscritos en un registro oficial y en función del riesgo se planifica la periodicidad en que se realizaran los controles sanitarios. No hay excepciones, TODOS los locales han de estar inscritos en el registro, se ha de valorar el riesgo y se han de planificar la periodicidad de las inspecciones.

¿Qué pasa en Cataluña? ¿Por qué no hay inspecciones?

 

En el año 2009, el Parlamento de Catalunya aprobó por unanimidad, la Ley 18/2009, de Salud Pública. Esta Ley determinó que la competencia de las autorizaciones y el control alimentario de todos los establecimientos de comercio minorista y de restauración era de los ayuntamientos.

 De esta manera, Catalunya, se convirtió en la única comunidad autónoma del Estado que concretó y determinó, por Ley, las competencias de los municipios en el control de los establecimientos alimentarios.

El legislador otorga la competencia a los 947 ayuntamientos de Cataluña, desde Gisclareny en la provincia de Barcelona con 27 habitantes hasta el más poblado, la ciudad de Barcelona con 1.660.122 habitantes.

Durante unos años la Agencia de Salud Pública de Catalunya realizaba las inspecciones en los municipios mediante un convenio de colaboración. Los convenios finalizaron y las inspecciones se acabaron.

En algunos municipios sí que hay inspecciones. Los municipios de menos de 10.000 habitantes de la provincia de Barcelona pueden solicitar el apoyo de la Diputación para realizar el control de las condiciones higiénicas y sanitarias de los establecimientos alimentarios de competencia municipal (comercio minorista y de restauración).

En la comarca de la Garrotxa, el Consorcio de Medio Ambiente y Salud Pública (SIGMA) que depende del Consejo Comarcal y del Ayuntamiento de Olot, presta este servicio. También existe el Consorcio Corporación de Salud del Maresme y la Selva, formado por el Servicio Catalán de la Salud, el Ayuntamiento de Calella, el Ayuntamiento de Lloret de Mar y la Fundación Hospital Asilo San Jaime de Blanes, que presta soporte técnico de inspección en algún municipio, como en Calella. Otros ayuntamientos contratan a empresas privadas para realizar estos controles.

En la ciudad de Barcelona, la Agencia de Salut Pública de Barcelona (ASPB), realiza inspecciones en los establecimientos minoristas y de restauración, apostando por la innovación con la digitalización del sistema de control oficial.

Cuando se consulta a los ayuntamientos sobre la manera en que ejercen sus competencias en el control alimentario, estas son las respuestas de algunos de los municipios consultados que no realizan inspecciones:

Ayuntamiento de Arenys de Mar (16.342 habitantes)

Arenys de Mar, municipio turístico en la costa del Maresme. El ayuntamiento alega que no realiza los servicios mínimos en materia de salud pública por falta de técnico de sanidad.

Ayuntamiento de Bellver de Cerdanya (2.250 habitantes)

Municipio con muchas segundas residencias, la secretaria – interventora accidental responde:

Hasta el momento el Ayuntamiento de Bellver de Cerdanya no dispone de los métodos ni del personal suficiente para llevar a cabo estos planes de inspección de actividades comunicadas.

Ayuntamiento de Naut Aran (1.921 habitantes)

 Municipio en el Valle de Aran, donde se encuentran la pistas de esquí de Baqueira – Beret. En este ayuntamiento consideran que la competencia la tiene el Servicio Aranés de Salud y el Servicio Aranés de Salud considera que la competencia es del ayuntamiento. Unos por otros, «la casa sin barrer».

Ayuntamiento de Castell – Platja d’Aro (12.566 habitantes)

Municipio turístico de la Costa Brava. El ayuntamiento responde que no tiene la capacidad para detectar las carencias en materia de higiene y seguridad alimentaria.

Ayuntamiento de Organyà (797 habitantes)

 El alcalde de este municipio responde: El Ayuntamiento no dispone de ningún técnico de salud pública. Somos un municipio de 800 habitantes y no tenemos recursos para mantener este perfil de funcionario (como todos los ayuntamientos pequeños de Cataluña).

Consciente de la problemática existente en los pequeños municipios respecto a los temas de inspección, autorización y control de establecimientos públicos, el Departamento de Salud firmó convenios con la mayoría de ayuntamientos para prestar estos servicios. Desgraciadamente, y por decisión del propio Departamento, estos convenios no se han renovado, dejando a todos los municipios afectados en una situación precaria.

Ayuntamiento de Peramola (345 habitantes)

El alcalde responde: Hasta el año 2019, las inspecciones rutinarias en este establecimiento las llevaban a cabo profesionales de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, dependiente de la Consejería de Salud, a la que el Ayuntamiento de Peramola lo delegaba en el no contar con medios propios. Sin embargo, la Agencia de Salud Pública de Cataluña dejó de renovar esta colaboración, y nuestro Ayuntamiento no tiene capacidad para gestionar este servicio, puesto que no tiene ningún veterinario funcionario en plantilla. El Ayuntamiento de Peramola no ha creado el Registro Sanitario Municipal de actividades alimentarias.

 Ayuntamiento de Tortosa (34.639 habitantes)

Tortosa es la capital de la comarca del Baix Ebre i sus servicios jurídicos dudan sobre quien ha de tener estas competencias. En este sentido la alcaldesa responde: Los servicios jurídicos del Ayuntamiento considera que es la Agencia de Salud Pública de Cataluña, la competente para prestar el servicio de salud pública que sea competencia de los entes locales.

Ayuntamiento de Valls (25.014 habitantes)

La ciudad de Valls es la capital de la comarca de l’Alt Camp. Famosa por sus restaurantes que sirven menús de «calçotada». Estos restaurantes no reciben ninguna inspección por no disponer de técnico de salud. El ayuntamiento tampoco ha instaurado el registro de establecimientos alimentarios.

Conclusiones

La realidad en la mayoría de municipios de Cataluña es que los establecimientos alimentarios no están bajo control sanitario. No se realizan inspecciones. En algunos, incluso, no están inscritos en el Registro.

¿Cuándo se pondrán de acuerdo las diferentes administraciones con competencias en seguridad alimentaria, Generalitat y ayuntamientos, para realizar estas inspecciones?

Las personas con alergias, al gluten, a la proteína de la leche, o a otras intolerancias deben tener la seguridad de que cuando consumen en un restaurante, los trabajadores están formados y tienen en cuenta los alérgenos y los productos se separan correctamente.

Por las respuestas de los ayuntamientos, no todos tienen claras sus competencias. Algunos piden que sea la Agencia de Salud Pública de Catalunya quien les haga esas inspecciones, porque no disponen de medios.

Quizás no fue acertada la decisión del Parlamento de Catalunya de delegar las competencias del control alimentario de los establecimientos minoristas y de restauración en los ayuntamientos.

¿Y si vuelven las competencias a la comunidad autónoma como en el resto de España?

A veces, cuando las cosas no salen como se quería es necesario retroceder.

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